En la Misión Vivienda la propiedad es de la familia

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El carácter de propiedad social para la familia, otorgado por la Revolución, evita que el inmueble se convierta en una mercancía con valor especulativo

“Es una cosa muy grande tener nuestra vivienda propia, es como un milagro y toda mi vida se lo agradeceré a Hugo Chávez, porque nos cambio la vida. Él nos sacó del charco donde estábamos y por su humildad y amor estamos con la Revolución hasta el infinito”.

La sentida expresión de amor es de Alejandra Amaro. Ella es una mujer de la tercera edad, beneficiaria de la Gran Misión Vivienda Venezuela, (GMVV), en el urbanismo La Cementera de San Antonio, en El Valle.

Alejandra llegó allí tras las acciones que el entonces ministro de Obras Públicas y Viviendas, y ahora diputado de la Asamblea Nacional por el PSUV, Diosdado Cabello, hizo en el año 2010, en el sector Tinajitas en La Pastora, para sacar a decenas de familias que por años vivieron a la orilla de una quebrada en la cual, con la llegada de las lluvias, padecían la amenaza de muerte hasta el arrebatamiento de su casa.

De esa vivienda en riesgo fue, por instrucciones de Cabello, a un refugio en Fuerte Tiuna, con la esperanza firme de recibir su nuevo hogar, pues, “Chávez nunca se olvidó de los pobres y desamparados”.

El 23 de noviembre del 2012, al pisar su nuevo apartamento de tres habitaciones –el cual habita con su esposo José Molina y su hijo Nicolás – Alejandra, al igual que otras familias dignificadas, no olvidó los años de abandono en los que la Cuarta República la obligó a vivir y por ello con amplia conciencia social retribuye con un pago digno el valor de su vivienda.

“El ministro, Ricardo Molina, al entregarnos la llave de esta casa nos dijo que la cuidáramos, que trabajáramos para mantenerla en unión y paz, pues sería no solo para nosotros sino también para nuestra generación. Nos instó a pagarla para que con esos fondos también se beneficiaran otras familias que aún estaban en refugio”, sostuvo.

Tras recibir el documento de venta a plazo y de protocolización de la propiedad de su vivienda a través del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih), Alejandra contó que va los 13 de cada mes a la entidad financiera para pagar la cuota establecida de 663,00 bolívares.

Ella va aportando a la totalidad del inmueble valorado en Bs 489 mil 562,05, pagaderos a 30 años con la tasa de interés de 4,66%. Esto último es muy diferente a lo que hacían los gobiernos puntofijistas que aplicaban tasas abusivas a los deudores y favorecían a la banca privada.

Pero las bondades de la GMVV, creada por el Comandante Eterno Hugo Chávez en 2011, tras las fuertes lluvias que dejaron sin hogar a decenas de familias y que es sostenida por el presidente Nicolás Maduro, no culminan allí, pues Alejandra y su familia también fueron beneficiados con un subsidio de 50% del valor de la vivienda, establecido en el Art. 58 de la Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat.

Sobre el saldo deudor restante también se le calculó el beneficio de la rebaja solidaria de 50% por vivienda perdida, establecido en el decreto N° 8.629, de fecha 26 de noviembre de 2011.

Los cálculos del crédito se realizan con base al ingreso familiar y no excede de 35% de estos. Aunque parezca irrisorio, una tarifa de telefonía celular privada podría tener un costo igual o por encima de esta cuota. Por ejemplo, una familia que devengue dos salarios mínimos paga una cuota mensual Bs 1.200, muy diferente a un canon del mercado especulativo inmobiliario.

La contratación entre el Estado y Alejandra se realizó sin cuota inicial y en el contexto de las leyes para este fin y como este caso todas las protocolizaciones identifican al legítimo poseedor de la vivienda.

 

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